
Holaaa!! Ya han sido unas cuantas anecdotas las que he vivido en mi vida universitaria, porque 4 meses dan para mucho, pero una de las más importantes y de las que más me han marcado, es una experiencia que tuvimos la mayoría de mi clase en el hospital.Yo estoy estudiando enfermería, en Sevilla, que también hay que decirlo, y un día la profesora nos dio la oportunidad de ir unos dias antes de nochebuena al hospital infantil para visitar a los niños ingresados que tenian que pasar allí las Navidades. Las 70 personas que ibamos nos disfrazamos de todo lo que se nos ocurría, yo iba de Arbolito de Navidad!! Nos encargamos unos cuantos de recoger juguetes, caramelos, globos...y todo los que nos quisieran dar caritativamente en tiendas y jugueterías (incluso en el McDonals!). Yo conseguí acumular 80 juguetes! Todo un record! No podía con las cajas!Pero aunque parezca que eso de tantos juguetes puede ser lo más importante que los niños podían recibir, no es así. Cuando nosotros llegabamos, vestidos de colores llamativos y cantando villancicos, una sonrisa aparecía en la cara de los pequeños; sobre todo de aquellos que no se podían levantar de la cama, y las sondas les impedían jugar y pasar unas verdaderas Navidades en su hogar como todos nosotros. Me acuerdo de muchos de ellos, pero uno en especial me llamó la atención; era un muchacho no mucho más chico que nosotras, de 15 o 16 años, con paralisis cerebral. Cuando nos vio llegar él, pero sobretodo la madre, nos acogieron y nos dieron su cariño y atención. Al chico no le importaban los regalos y caramelos que podíamos entregarle, sólo conque hablaras alegremente con él, y le dedicaras una pequeña caricia, su risa se escuchaba en toda la habitación, signo de lo feliz que estaba porque alguien como unos estudiantes de enfermería dedicaran una mañana en ir a visitarlos. En estos momentos es cuando sentiamos que nosotros recuperabamos parte de esa navidad que no podrían disfrutar.Esto es lo que más se agradece de esa corta pero intensa vivencia. Y aunque su imagen puede causarte impresión la primera vez, hay que verlo desde otro punto de vista; por eso yo ya sé que ése es mi futuro trabajo: ayudar a todos estos niños a que puedan disfrutar de su infancia, y que al igual que nosotras puedan tener todos esos buenos recuerdos que nos llevamos de nuestro paso por el colegio. Espero que esto no os deje indiferente, ya que a mi esto me ayudó a encontrar mi camino. Un beso compañeras!
